Si bien el Arte tiene el poder de unirnos, también en ocasiones nos puede dividir. Cada quién tiene sus gustos

y esos tienden a ser reflejos de la persona, por lo que el estar muy al corriente con los gustos de una persona le da a uno herramientas para herirla. En este texto, Yasmina Reza examina a estos tres individuos que llevan una amistad de muchos años a base de fundamentos que, nos damos cuenta a lo largo de la obra, son muy frágiles. En manos de Fanny Sarfati, se vuelve la historia de tres amigas (en el texto original son hombres) bautizadas con los nombres de nuestras actrices, Ruthy Getzel, Rina Rajlevsky y Lina Abadi. Ruthy, que encuentra la belleza en los lugares menos comunes, acaba de comprar un cuadro de un artista que se llama Andrios, o al menos algo que ella cree que es un cuadro, porque todo lo que Rina, una mujer que es lo que le sigue a lo que se le llama una snob, ve es un lienzo blanco. Atrapada en medio de esta pelea está Lina, una mujer que siempre ha querido complacer a todos y nunca toma bandos cuando hay un conflicto, cosa que la ha llevado a un trabajo y un matrimonio que no la tienen satisfecha. Un día que se ven las tres amigas y el cuadro está colgado en la pared de casa de Ruthy, explotarán en una lluvia de confesiones y confrontaciones que podrían acabar con su amistad… o podrían simplemente leer a Fonseca.

Lo que vi en escena

La propuesta visual es muy clara, vistiendo todo el escenario de blanco y negro y a través de estos dos colores, creando el lenguaje que nos refuerza lo que vamos viendo en escena (Ruthy está de blanco, Rina está de negro, Lina viste los dos colores y hay tres sillones en escena que reflejan las vestimentas de los personajes). La claridad está presente en toda la puesta, incluyendo las actuaciones que, a pesar de que estos personajes cargan con los mismos nombres de estas actrices, son personajes muy claros y completos, y nuestro elenco sabe qué hacer con cada palabra que se encuentra en el texto. Como muchas obras a lo largo del festival, abusan de esa herramienta de hacer que el personaje rompa la cuarta pared y hablen con el público (que, aunque están muy bien escritos, esto empieza a parecer una muleta), pero es una puesta que, a pesar de consistir de tres personas en escena la gran mayoría del tiempo, mantiene un ritmo que mezcla estos tonos de drama y comedia como si no hubiera una distinción entre uno o el otro.

¡Excelente puesta!

 XXV Festival de Teatro Habima

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